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La crisis explícita de la salud

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09.04.2026

La crisis explícita de la salud

La salud en Colombia atraviesa una de sus peores crisis en décadas. Para encontrar una situación de semejante magnitud habría que remontarse a la época del Seguro Social.

El sistema ya enfrentaba problemas estructurales que, lejos de resolverse, se han agravado, sumando además nuevas dificultades antes inexistentes en el país.

Sin embargo, esta crisis no es un accidente ni una simple consecuencia de fallas históricas; es una situación deliberada. Desde el inicio de este gobierno, la entonces ministra de Salud, Carolina Corcho, afirmó: “Tiene que haber una crisis explícita y clara que le permita a la sociedad entender que se requiere el cambio“. Y han trabajado para que así sea.

Era evidente que el sistema de salud requería ajustes para mejorar y garantizar plenamente el derecho fundamental a la salud en Colombia.

El problema más visible para la ciudadanía eran las demoras en la atención y el acceso limitado a especialistas y procedimientos de alto costo.

No obstante, este síntoma ocultaba una raíz más profunda: la falta de sostenibilidad financiera del sistema y la ausencia de incentivos efectivos para la prevención y gestión del riesgo en salud.

En este contexto, las decisiones recientes del Gobierno no han contribuido a resolver estas fallas; por el contrario, han exacerbado la crisis, afectando directamente a la ciudadanía.

El financiamiento del sistema de salud debía resolverse sin comprometer el acceso a los servicios.

Sin embargo, la crisis tiene raíces estructurales más profundas, como la alta informalidad laboral, que limita las cotizaciones al régimen contributivo y genera un déficit de recursos para cubrir el costo de toda la población, incluido el régimen subsidiado.

En lugar de abordar estos problemas de manera estructural, el Gobierno ha permitido que las deudas sigan acumulándose.

Con todo, nadie podría decir que el sistema era perfecto, y estos problemas recurrentes hacían que la gente solo viera lo negativo del sistema y no reconociera sus bondades.

A nivel internacional, se destacaban varios aspectos positivos del sistema de salud colombiano. Entre ellos, su cobertura cercana al 100%, con excepción de algunas zonas remotas donde el acceso sigue siendo limitado.

También se resaltaba su modelo solidario de financiamiento y su bajo gasto de bolsillo para los ciudadanos.

En Colombia, este gasto representa el 15% del costo real de los servicios, mientras que en países desarrollados supera el 20% y el promedio mundial alcanza el 33%.


© Diario Occidente