La democracia no admite excepciones
La democracia no admite excepciones
Eduardo Castillo González
La segunda vuelta presidencial de 2026 dejó varias lecciones para Colombia. La primera: un país dividido prácticamente en dos mitades, con fuerzas políticas que demostraron un equilibrio electoral que pocos anticipaban.
La segunda: el desgaste acelerado de figuras políticas que hace apenas un año parecían llamadas a desempeñar un papel determinante en la disputa por el poder.
Pocas figuras representan mejor ese desgaste político que Claudia López.
Durante buena parte de 2025 era considerada una de las dirigentes con mayores opciones de convertirse en protagonista de la contienda presidencial.
Su reconocimiento nacional, la experiencia adquirida como alcaldesa de Bogotá y su capacidad para influir en la opinión pública la ubicaban entre las figuras con mayor proyección política del país.
Sin embargo, una sucesión de errores de cálculo terminó debilitando esa imagen.
Su aspiración presidencial nunca logró consolidarse y, con el paso de los meses, fue perdiendo protagonismo dentro de una contienda dominada por otros liderazgos.
Lo que inicialmente parecía una candidatura con posibilidades reales terminó alejándose de las expectativas que ella misma y sus seguidores habían construido.
Pero quizás la imagen más reveladora de ese desgaste fue verla respaldando a un candidato que durante meses dejó claro que podía avanzar sin ella.
Lo que pretendía ser una demostración de unidad terminó reflejando la disminución de la influencia política de quien alguna vez aspiró a convertirse en una alternativa nacional.
Más preocupante aún fue observar cómo, en la recta final de la campaña, algunas de........
