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Geografía del descanso

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monday

Los campos de cereal de la Sierra de Segura tienen estos días el color de las cosas que están a punto de cambiar. Desde la carretera, las espigas se ondulan bajo el viento de junio. El aire huele a grano maduro y a verano recién estrenado. Dentro de poco llegarán las cosechadoras y la tierra quedará expuesta al sol. Después vendrá el barbecho. Durante meses parecerá que nada sucede. Sin embargo, bajo la superficie la tierra recompone sus fuerzas y se prepara para una nueva siembra. Siempre me ha fascinado la sabiduría heredada de los agricultores, esa forma de aceptar los ritmos de la tierra sin intentar forzarlos. Sabían que la tierra no puede producir de forma indefinida. Llega un momento en que necesita detenerse para volver a dar fruto. Quizá por eso, cuando se acercan las vacaciones escolares, pienso a menudo en el barbecho. O quizá no sea el barbecho lo primero que recuerdo, sino el olor a siega de los veranos de mi infancia, cuando el final del curso y la llegada del calor sofocante anunciaban........

© Diario Jaen