Por qué dos co-CEO pueden resultar convenientes en estos tiempos convulsos
Compartir la responsabilidad del liderazgo sigue siendo poco común, pero no está exento de beneficios.
No hace mucho, me encontré cara a cara con una figura poco común en el mundo empresarial: el co-CEO.
Se trataba de Dino Otranto, director ejecutivo de metales y operaciones del grupo minero australiano de mineral de hierro Fortescue. No debemos confundirlo con Agustín Pichot, quien fue nombrado director ejecutivo de crecimiento y energía de Fortescue en julio del año pasado.
Si las competencias de ambos son complementarias, uno de ellos puede ocuparse, por ejemplo, del entorno externo o de las transformaciones estratégicas, mientras que el otro se centra en las operaciones internas y en las divisiones de negocio más convencionales.
Se suponía que iba a hablar con Otranto sobre el plan de la empresa para eliminar el uso de combustibles fósiles en todas sus operaciones terrestres de extracción de mineral de hierro en Australia para el año 2030. Pero también quería saber cómo funcionaba la estructura de codirección ejecutiva, sobre todo porque muchas organizaciones de renombre la han adoptado recientemente.
En el lapso de nueve días del mes de septiembre, el gigante tecnológico Oracle, el coloso de los medios Comcast y la plataforma de streaming musical Spotify todos anunciaron la designación de dos directores ejecutivos. Incluso Jeff Bezos se unió al club, convirtiéndose en codirector ejecutivo de una nueva empresa “startup” de inteligencia artificial........
