El rey no quiere irse
Fernanda García
En la fase final de su mandato, el Gobierno del Presidente Boric acumula decisiones y gestos que permiten una lectura inquietante: lejos de moderarse, el voluntarismo refundacional del Frente Amplio permanece intacto y e incluso decidido a proyectarse en el poder más allá del período institucional que termina en marzo de 2026.
El “acuerdo de amarre” alcanzado con el sector público es ilustrativo. Bajo el pretexto de un problema real -un Estatuto Administrativo obsoleto-, se introduce un mecanismo mañoso, destinado a imponer la permanencia de funcionarios políticamente afines al Gobierno saliente. La medida es clientelar y revela la vitalidad del espíritu anti institucional del octubrismo frenteamplista. Deliberadamente, crea un conflicto político para la administración que viene y, al mismo tiempo, se muestra empeñado en desconocer........
