menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El mercado persa electoral

16 0
16.02.2026

Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

En la página web de Wilkipedia.com, se encuentra descrita la frase “Mercado Persa”, como el lugar de la calle donde acuden los consumidores para satisfacer una necesidad mediante la compra de algún producto o requieren la prestación de algún servicio, sin que tengan que pagar impuestos, sin colas, ni controles del Estado, permitiendo ejercer libremente el mercadeo libre en el sector informal de la economía. Allí no se reciben cheques, ni tarjetas de crédito y débito, ni existen compras de futuros y del mercado accionario de valores; prima el dinero efectivo para efectuar el intercambio libre de bienes y servicios.

Durante los días preliminares al proceso electoral del próximo domingo 8 de marzo, son decisivos para que los aspirantes al Congreso de la República empiecen a definir las estrategias con sus equipos de trabajo, para que la logística funcione como un reloj y se desarrolle de acuerdo con los planes previamente establecidos en la organización electoral. No se puede escapar nada de lo planeado; los expertos manifiestan que el 50% de los votos cautivos se obtienen durante el desarrollo de la campaña y el resto del caudal electoral, se logra el día de las elecciones, teniendo como soporte fundamental la fortaleza organizativa y económica, que se tenga dispuesto para tal fin.

Actualmente los costos en que incurren los candidatos a estas Corporaciones Públicas, se han incrementado enormemente porque la competencia es alta, que de acuerdo a los comentarios que se escuchan en la calle, se ha vuelto voz populi entre las comunidades, que el mercadeo persa de votos se ha hecho costumbre en los sectores poblacionales más pobres de los municipios, que esperan con ansiedad la presencia del hombre del maletín que han sido comisionado por algunos aspirantes al Congreso de la República, para ofrecerles dinero por el voto del día de los elecciones; ya no importa el discurso, ni el nombre, ni las tesis programáticas planteadas por los mismos; solo importa el valor económico que les ofrecen para comprarles sus conciencias.

El ejemplo lo reciben del gobierno nacional al repartirles la mermelada a los congresistas para que le garanticen la aprobación de sus iniciativas gubernamentales. Por tal motivo, se ha perdido la decencia moral en los procesos electorales que, en otrora, se destacaban por la primacía de las propuestas programáticas que ofrecían los candidatos que aspiraban a ocupar las curules de las Corporaciones Públicas y no se necesitaba que existieran los compromisos monetarios para cautivar el electorado. Es la triste realidad que se está presentando en todo el territorio nacional. Se ha perdido la decencia electoral. Con lo anterior no puedo afirmar que todos los aspirantes estén desarrollando estas prácticas no gratas para el fortalecimiento de la democracia colombiana. Por eso admiro a las nuevas generaciones que se han decidido postular sus nombres para el Congreso de la República. Son personas que no están contagiadas por estas malas costumbres electoreras.

Observo con mucha admiración la forma como están desarrollando sus campañas. María Lucía al Senado es una de ellas. Es joven, académicamente muy preparada en Colombia y en el exterior. Tiene unas propuestas claras y muy concretas para sacar adelante el desarrollo del departamento del Huila y del país. Y no está contagiada de las malas costumbres. Algo que me fascina de ella, es el optimismo que irradia cuando se dirige a las comunidades. Su humildad y su liderazgo independiente lo dice todo. 


© Diario del Huila