Nos dejó una huella
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
La madre es esa gran mujer que entrega todo sin medida y sin pedir nada a cambio. Tuve la oportunidad de acompañar al docente del programa de Administración de Empresas de la Universidad Surcolombiana, Alexander Quintero Bonilla y a su distinguida familia con motivo del fallecimiento de su señora madre Amparo Bonilla de Quintero. Nuevamente le reitero junto a mi esposa Amparo nuestras sentidas condolencias por la pérdida irreparable de este ser querido. A todos nos ha tocado o nos tocará algún día, despedir a nuestra progenitora a la eternidad. Cuando sucede un evento de éstos, la recordaremos siempre por el valioso apoyo que recibimos en cada uno de los instantes de nuestras vidas. Ellas han desempeñado un papel protagónico en el desarrollo de las actividades hogareñas. Sin ellas no sería posible encontrar la sabiduría y la sapiencia para la consolidación de las familias, buscando con ello, la armonía, el equilibrio anímico, económico y la entrega sincera para fortalecer la unidad familiar.
Para los esposos se convierten en el soporte y respaldo para llevar a cabo este proceso de formación de nuestros hijos. Siempre la recordaremos porque han permitido, nos dieron la vida y que la especie humana perdure a través de la historia de la humanidad, desempeñando un papel significativo en la reproducción, crianza, formación, acompañamiento en los momentos alegres y difíciles de los hijos, siempre con la ternura, amor, perseverancia y dedicación permanente que las caracteriza. El novelista Alejandro Dumas expresaba “las madres perdonan siempre: han venido al mundo para eso”. Ese ser, es la persona a la cual le rendimos un reconocimiento justo y meritorio todos días de nuestra existencia. Sin ellas no sería posible encontrar la sabiduría y la sapiencia para la consolidación de las familias, buscando con........
