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El crecimiento del pacto

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24.03.2026

El crecimiento del Pacto Histórico no es del resultado de una gestión eficiente, sino de una estrategia de crecer el Estado, con un gasto desmedido y la burocracia asfixiante y un gran crecimiento en zonas de conflicto, donde sumó cerca de dos millones de votos.

Bajo una narrativa de «cambio», lo que hemos presenciado es la consolidación de una forma de gobernar peligrosa y desafortunada, donde no se invierte nada en economía productiva, sino en compra de conciencias para asegurar lealtades.

Si las administraciones públicas adoptan este estilo de manejo de lo público, el resultado es la pobreza. La proliferación de subsidios, creados bajo nombres innovadores pero con el mismo fondo —comprar conciencias—, ha generado una presión fiscal insostenible.

Si bien la protección social es necesaria, la inversión solo en transferencias monetarias sin generación de empleo es condenar a la gente a una dependencia estatal o parásitos del Estado, en lugar de apoyarlos para que produzcan y dar herramientas para que generen riqueza; viven agotando el presupuesto en un esfuerzo improductivo que no transforma productivamente al pueblo.

El incremento desproporcionado de la nómina a través de los contratos de prestación de servicios es evidente. Un ejemplo fehaciente de este despilfarro en las entidades del gobierno central es la Oficina de Prensa de la Cancillería. Resulta inaudito que, además del personal de planta ya existente, se hayan vinculado a 52 personas adicionales mediante contratos de prestación de servicios, solo para la oficina de prensa; equivale a regalar el dinero público bajo el velo de la «necesidad técnica». Esto ha alcanzado niveles alarmantes.

Ningún impuesto alcanza para pagar tanta gente; se ha denunciado un incremento en este tipo de contratación de 12 billones de pesos.

Mientras crece la compra de conciencias, la inversión real brilla por su ausencia. Se acabó el gobierno y no se vio una sola obra grande del gobierno para mostrar o inversiones que impulsen la competitividad a largo plazo.

Hoy, el futuro se está canjeando por contratos de servicios y subsidios de corto plazo con nombres resonantes; si seguimos así, pasa lo de Cuba, Venezuela y todos los países que imponen la estatización, castración intelectual y de la creatividad.

Un modelo nefasto y preocupa que dicho modelo se siga replicando en departamentos y municipios; sería la condena del país a la pobreza.


© Diario del Huila