Yo soy ese
11 de abril 2026 - 03:07
El sorprendente descubrimiento de la gata que tiene piernas en vez de patas. La ex suegra del presunto conseguidor que va a Ferraz a entregar dos bolsas con 90.000 euros. El hermano del hombre para todo que, en vez de llevarlo, recoge en Ferraz sobres con dinero. La ex novia que asegura que el propietario de una aerolínea rescatada entregó 500.000 euros al empresario y al asesor del ex ministro. Las cafeteras que resultaban ser móviles seguros. El hijo del acusado y el café de Colombia. La señora enchufada que justifica su contrato leyendo libros sobre ferrocarriles. El acusado que antes de entrar en la sala regala una caja de pasteles a los periodistas. El testigo que declara que le amenazaron a él y a la directiva de la empresa en la que habían metido a la enchufada diciendo “que estaba tratando mal a esta señora y que iban a rodar cabezas”. Y más de mininos: la disputa entre la ex mujer del ex ministro y su actual amiga por la posesión de la gata Chloe, ahora al cuidado de la segunda a la que la ex esposa llama, cual si fuera una Cruella de Vil felina, “ladrona de gatos”.
El que fue apoyo del presidente en la gira del Peugeot compartida con otros dos acusados, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, secretario de Organización del PSOE, ministro de Fomento y ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, convertido para los suyos –con la candidata a la Junta en cabeza– en “esta persona”. Algo que recuerda la damnatio memoriae o maldición de la memoria romana, por la que tras su muerte se condenaba a los enemigos del Estado a la eliminación de todo lo que lo recordara, ahora practicada en vida, y la famosa copla que podría cantarse así: “Yo era luz del partido, espuma socialista y feminista,/ piquito de oro de la moción de censura a Rajoy./ Yo era muchas cosas que ya se han perdido…/ Y ahora soy lo mismo que un perro sin amo…/ Si alguien me pregunta que cómo me llamo,/ me encojo de hombros y contesto así:/ Yo soy ese…/ Con lo que quieran llamarme / me tengo que conformar./ Soy el que no tiene nombre,/ el que a nadie le interesa, / la perdición del partido…/ Ya lo sabe, yo soy ese”.
Mientras tanto el presidente y sus ministros, inasequibles al desaliento… Y a la vergüenza. Quizás porque para eso hay que tenerla.
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