Siempre igual, siempre distinta
30 de marzo 2026 - 03:08
Cuando lean estas líneas ya habremos disfrutado del Domingo de Ramos. Y de la Borriquita, la Amargura, la Hiniesta y el Cristo del Amor, itinerario emocional particular que recorro desde la infancia hasta hoy. Renovando la capacidad de asombro del niño y dejando a un lado el escepticismo de la edad. Aunque ese escepticismo sea parte de la duda metódica que siempre acompaña y hace que no nos hayamos entregado a nada, o a casi nada, incondicionalmente. Pero una mañana luminosa con la procesión de Palmas de las monjas jerónimas del monasterio de Santa Paula, permite unir asombro y escepticismo y recordar el tacto de una mano infantil en la de un ser querido, ya seas el niño o el adulto.
Días pasados oí una intervención del poeta y........
