"En las columnas de este hombre salido de un pueblo de Cuenca se esconde el alma de un país"
Murió Raúl del Pozo con la columna diaria a medio hacer, y a las pocas horas ya había un sentido obituario en El Mundo, su periódico de tantos años, escrito por Antonio Lucas, una pieza espléndida y muy sentida que se parecía a las del difunto en su mejor época, casi debe dar gusto irse para que le despidan a uno así, y en ella se contaba entre otras cosas cómo cada día de año nuevo Raúl llamaba a Manolo Vicent para decirle que de este año no pasa, uno de los dos palma. Si tienes prisa, ve tú primero, le........
