"Carrère escribe con una fluidez que hipnotiza al lector"
Tiene un rostro paradójico, como de duende, como de perturbado. Quizá sea ambas cosas, si nos atenemos a sus libros, en los que suele escribir de sí mismo, de sus batallas personales, de lo que le perturba y nos perturba. Las etiquetas de “autoficción” no deberían tener cabida en un país en el que se escribió “El lazarillo de Tormes”, una novela autobiográfica, anónima y epistolar. Fin de la historia. A Carrère le atraen los personajes liminares, cuyo atractivo arrastra tinieblas. En su primera novela exitosa, “El bigote”, ya........
