"Ver a un desamparado solo por Estafeta o San Nicolás activa un instinto de camaradería inédito. Como si dejarlo fuera de la fiesta se interpretara como un pecado contra el santo"
El milagro dura hasta que cantamos el Pobre de Mí. Después el pamplonés vive un proceso de cierre sobre sí mismo que cualquier monje de clausura envidiaría. Da igual lo que marque el calendario: otoño, invierno y primavera son una sola estación donde la cuadrilla gestiona la amistad como uranio enriquecido: estricto control de acceso y lealtad frente a terceros. Solo para personal autorizado. En Pamplona es Indicación Geográfica Protegida (IGP) como la ternera de Navarra o la alcachofa de Tudela. Aquí ser "amigo de siempre" es un búnker que concentra el afecto........
