"Que el fichero en cuestión sea una birria no le quita gravedad; al contrario, invita a la reflexión sobre lo poco que hace falta para poner al periodista en la picota"
Con la que está cayendo, la filtración del dosier sobre periodistas y tertulianos elaborado en las entrañas del Ministerio del Interior puede parecer una cuestión baladí. Lo es si atendemos a la calidad de su contenido: una serie de fichas someras que incluyen la foto, muy mejorable, del fichado, un vago resumen de su currículum y una referencia atropellada a su ideología. Nada que cualquier pensionista con trienios de tele a cuestas no sepa reconocer de primera mano. El hecho habría pasado al olvido si no fuera por las explicaciones oficiales.........
