Andalucía, test antes de las generales
Despejada la incógnita que faltaba, España afrontará su cuarta cita autonómica con las urnas en apenas cinco meses. El patrón marcado hasta ahora en Extremadura, Aragón y Castilla y León ha dado la victoria al PP, derrotas de distinta envergadura para el PSOE y un notable crecimiento de Vox. El adelanto electoral convocado en Andalucía por su presidente, Juanma Moreno Bonilla, y anunciado por sorpresa el lunes a última hora de la noche, constituye el que se puede presuponer como el último gran test para socialistas y populares antes de las elecciones generales. Los socialistas llegan a la cita andaluza del 17 de mayo con tres derrotas encadenadas en las tres citas electorales previas, y celebrando el resultado de Castilla y León casi como una victoria por la recuperación del voto, frente a otros tres triunfos del PP. Bien es cierto que la notable victoria cosechada en las urnas por los de Feijóo no les ha servido para desprenderse de la dependencia de los de Abascal. Y los tres gobiernos siguen dependientes de Vox.
En este pulso, Moreno busca una movilización de sus bases que le permita conservar la mayoría absoluta, sin tener que someterse al dictado de la ultraderecha. Nada más convocar las elecciones, su mantra repetido es que sus dos grandes adversarios electorales son la “abstención y el exceso de confianza”. Con ese anticipo de unos comicios que se esperaban al menos un mes después, el actual jefe del Gobierno autonómico mete presión a Pedro Sánchez para acelerar el cambio previsto en su Gabinete y precipita la salida de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero. Montero, en esa lenguaje hiperbólico en el que se maneja la política de hoy, y muy especialmente los socialistas, señaló que en estos comicios “nos jugamos la salud y la vida”. Lo dice quien se estrenará como candidata en su tierra sin haber logrado presentar un Presupuesto en la legislatura. De momento, su mejor baza es anunciar que Sánchez se volcará en la campaña. Suena más a una acción desesperada por intentar reflotar el sanchismo antes de las generales.
