Hoy es Viernes de Dolores
Hoy es Viernes de Dolores, y este día tiene algo especial. Todavía no se escucha el estruendo de los tambores ni el fragor de las cornetas, ni se siente la solemnidad de los grandes días. Hoy es otra cosa. Más discreta. Más íntima.
Esta noche la Virgen Dolorosa procesionará desde San Lorenzo hasta la Catedral. Un paso sin grandes gestos, sin escenas espectaculares. Con dolor; dolor contenido; dolor que no se exhibe. Pero pocas cosas hay tan profundas como ese modo de sufrir.
Estamos acostumbrados a un mundo en el que todo se comparte, se comenta, se explica. También el dolor. Pero hay un tipo de sufrimiento que no necesita palabras. Que no busca protagonismo. Que simplemente permanece: el de una madre que acompaña sin poder cambiar lo que ocurre; el de quien sostiene, aunque por dentro se esté rompiendo; el de quien no entiende del todo… pero no se marcha.
Ese dolor silencioso tiene una fuerza enorme. Porque no es un dolor rebelde ni desesperado. Es un dolor que confía, aunque no vea. Que espera, aunque no tenga certezas. Que ama, incluso cuando amar duele.
Y quizá ahí haya una enseñanza muy actual. Todos conocemos el sufrimiento: el propio y el de los que queremos. Sabemos lo que es atravesar momentos en los que no hay respuestas claras, en los que las cosas no salen como esperábamos, en los que uno daría lo que fuera por cambiar la situación. Y, sin embargo, no siempre podemos. No siempre está en nuestra mano resolver, arreglar o evitar. A veces, lo único que podemos hacer -y no es poco- es estar. Acompañar. Permanecer.
El Viernes de Dolores nos recuerda que ese modo de vivir el sufrimiento no es inútil. Que hay una manera de sostener el dolor sin endurecerse, sin romperse por dentro, sin perder la ternura. Quizá no haga falta entenderlo todo. Quizá no haga falta tener siempre respuestas. A veces basta con no huir. Con quedarse. Con cuidar. Con seguir queriendo.
Porque hay dolores que no se explican… pero sí se pueden sostener. Y entonces el corazón aprende a amar de otra manera. ¡Acompañemos esta noche a nuestra Madre en su dolor!
