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Un chute de realidad

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01.05.2026

Opinión | Escrito sin red

El exministro José Luis Ábalos (i) y su exasesor Koldo García (d) en el banquillo de los acusados durante el juicio por el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). / Pool

Estaba contemplando una sesión del juicio de la trama de las mascarillas y no pude dejar de fascinarme por la imagen que ofrecían dos de los acusados. Ábalos, al que se piden más de veinte años de condena y Koldo García, su hombre para todo: chistorras, putas, Delcy Rodríguez, el aizcolari gigante de la militancia socialista, el guardián de los avales de Sánchez. Ábalos, llamado también comandante Ábalos por su relación con las guerrillas sudamericanas, ofrece dos versiones de sí mismo: la de un truhan simpático, feliz por vivir embalsamado por el aroma del almizcle y la de un implacable tribuno de la plebe corrupto hasta las trancas, un carpanta ideologizado con infinita voracidad por el poder; podría parecer francés o italiano, o búlgaro, pero es, inequívocamente, un ejemplar paradigmático de la picaresca española, la del hambriento que sale del agujero espoleado por las ganas de medrar y de acostarse con la duquesa de Alba. Ha cantado La Traviata con la odontóloga Jéssica, que nunca fue de mucho trabajar, y la miss Asturias, que se entretenía con libros rigurosamente leídos en sótanos públicos. Koldo es otra cosa. Ya dije hace tiempo que se trata de todo un personaje, una especie de Falstaff del extrarradio, un hombre hecho a sí mismo que incorpora cualquier experiencia, por mínima que sea, a su afán por convertirse en una herramienta imprescindible para el poder; lo ha demostrado llegando a cotas fuera del alcance de sesudos y fatuos diplomáticos expertos en que nada cambie, o que cambie para mal cuando ocupan el poder, como el eximio Albares, tratando de tú a tú a la ahora mismísima presidenta de Venezuela. Tras la tragicómica aventura de implante de pelo al unísono con el señorito Ábalos, nos ha obsequiado con una imagen extraordinaria: pelamen ralo que se derrama sobre la frente y luengas barbas bíblicas, que no sé si identificar con la de un Rasputín cercano al........

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