Microbios y vitaminas
Opinión | Escrito sin red
Ramón Aguiló
Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en la comisión de investigación de la Dana en Valencia. / José Luis Roca
Las últimas encuestas electorales dibujan una situación complicada para llevar a cabo uno de los compromisos más aventurados de Núñez Feijóo: el de formar gobierno en solitario. Ya apuntamos en aquel momento, hace un año, que tal promesa tenía que ver más con la intención de atraer votos del centro izquierda, abstencionistas y votantes de un supuesto PSOE «bueno», que con las posibilidades reales de llevarlo a cabo. Conjeturamos que el PP estaba abocado a tener que pactar con Vox y que más valía que se aprestara a establecer las condiciones que, a su juicio, lo permitieran. Contribuye a la pérdida de credibilidad satanizar a un rival político para después, con tal de acceder al poder, pactar con él. Para llegar a acuerdos de gobierno es preciso señalar los puntos comunes antes que incidir en las diferencias. Nada estable puede edificarse cuando hasta las vísperas se han excavado trincheras. La razón de que sea precisamente el PP el que deba dar el primer paso radica en que es el partido que en este momento goza de mayor intención de voto, rondando el 32,5%, mientras Vox, que recolecta el voto visceral anti Sánchez y antisistema, se queda en casi un 18%.
Lo interesante del actual estado de la opinión es que gozando el PP del 32,5% de la intención de voto, es decir, seis décimas menos que en 2023, podría, de realizarse ahora las elecciones, obtener 139 diputados, dos más que en 2023. La razón es la bajada del PSOE que, del 31,7% de los votos y 121........
