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El mandarín Sánchez

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15.04.2026

La política tacticista que necesita alimentarse de los conflictos geopolíticos para sobrevivir tiene unas consecuencias nefastas para el papel internacional del país

Sánchez inicia hoy viaje a China para reunirse con Xi Jinping y sondear nuevas inversiones

Para un maestro de la distracción, como es Pedro Sánchez, no podía haber duda. Nada mejor para escabullirse del juicio a Ábalos y del punto final de la instrucción contra Begoña -que acabaría siendo imputada, como así ha sido-, nada mejor que montar un viaje a China, con todas las dosis de expectación y provocación que lógicamente generaría.

De entrada, China es China y un viaje con reunión asegurada con el presidente Xi Jinping, sobre todo en los momentos actuales, es una garantía para copar la atención periodística y a la vez oscurecer el resto de noticias, especialmente las más molestas. Además, es evidente que, por intereses mutuos (a China le va de perlas la validación que le hace Sánchez), el viaje vendrá cargado de acuerdos comerciales que, si bien no conseguirán neutralizar el déficit que España tiene con China - 42.278 millones de euros en 2025, el 74% del déficit comercial español-, siempre serán bienvenidos. Dicho y hecho, a Sánchez solo le hacían falta 12 horas de avión y 9.000 kilómetros recorridos para matar a tres pájaros de un tiro: llevarse lejos a Begoña el día de su imputación; desviar el foco de los casos judiciales abiertos; y poder presentar acuerdos comerciales relevantes. Ciertamente, como táctica........

© Diario de Mallorca