Regiones abisales
Una persona haciendo submarinismo.
En cierta ocasión vi cómo explotaba un pez de aguas profundas al contacto con la atmósfera. Creemos que la profundidad es el peligro y que la luz constituye una especie de salvación universal. Pero quizá llevemos siglos equivocados. De hecho, cada uno de nosotros posee un fondo oceánico privado. Allí viven deseos reprimidos, recuerdos olvidados, odios sin objeto, culpas sin nombre, escenas de la infancia que continúan gobernando nuestra vida desde la clandestinidad. Freud lo llamó inconsciente, pero da igual el nombre. Lo importante es la presión. Esas criaturas han aprendido a vivir allí abajo. No necesitan ser rescatadas.
Existe una superstición muy extendida según la cual todo debe salir a la superficie. Confiesa. Exprésate. Cuéntalo. Ponle palabras. Como si la luz fuera, por definición, terapéutica. Y no siempre. Hay confesiones........
