"A veces necesitas un dictador": la frase de Trump en Davos que explica el mundo que viene
Opinión
Guillem Porcel
Donald Trump, ayer en Davos. / LAURENT GILLIERON
"Normalmente dicen: 'Es un dictador, una persona horrible'. Pero a veces necesitas un dictador. Ahora es de sentido común". La frase, pronunciada ayer por Donald Trump en Davos, no es un exabrupto improvisado ni una provocación aislada, sino una frase que condensa un desplazamiento profundo: la normalización de la idea de que la democracia puede ser prescindible si estorba.
El dictador ya no es el tirano del siglo XX, sino el gestor del siglo XXI. A veces necesario. A veces razonable. Justo el mismo día en que se hace público que la 'Junta de Paz' de Trump para convertir Gaza en un resort turístico incluye una cláusula: solo él tiene el poder de vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a los miembros, disolver la junta por completo y designar a su propio sucesor. La tentación de la autoridad fuerte aparece cada vez menos como una amenaza y cada vez más como una solución. Se empieza a aceptar la idea de que la democracia es negociable.
Cuando Trump pronunció la frase no hubo escándalo mayúsculo, lo que supone un paso silencioso verdaderamente relevante: indica que la frontera moral que separaba democracia y autoritarismo se ha vuelto porosa. Durante años, el nombre de Curtis Yarvin circuló por los márgenes de internet, foros tecnológicos y ensayos leídos por una minoría obsesiva. Bajo seudónimo, Yarvin defendía tesis que parecían provocaciones intelectuales: la democracia liberal es un error histórico, el Estado moderno es ineficiente por diseño y el futuro pasa por estructuras de poder más directas, jerárquicas y tecnocráticas. Hoy,........
