Puedes ser tú
Gisèle Pelicot, durante la presentación de su libro. / José Luis Roca
Puedes ser tú. O tu amiga. O tu compañera de trabajo. O tu hija. Si hay suerte -maldita, funesta, desdichada suerte-, un día la policía se pondrá en contacto contigo. Entonces sabrás. Quizá en ese instante de estupefacción entiendas esas infecciones vaginales recurrentes, esos dolores inexplicables, también el aturdimiento, la fatiga.
Sí, quizá al saber que has sido víctima de una o muchas violaciones por sumisión química, algunos indicios cobrarán sentido. Pero ese conocimiento solo será la llave que abrirá el quebranto. Descubrir que, durante una hora o muchas, dejaste de tener control de tu cuerpo, que fuiste usada como una muñeca sexual, que has sido vista por hombres de todo el mundo. Tu desnudez convertida en materia masturbatoria. Tu confianza, traicionada. Sentirás heridas en un cuerpo que creías ileso. Tantas heridas que costará reconocerlo. ¿Soportarás mirarte al espejo? ¿Cómo recibirás las nuevas caricias? ¿Te atreverás a probarte un bañador en una tienda? Porque sentirás,........
