menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El armario sobre hielo

22 0
26.04.2026

El armario sobre hielo

La serie ‘Más que rivales’ se ha presentado como una victoria de visibilidad ‘queer’ en un territorio hostil, el hockey de élite profesional

Connor Storrie y Hudson Williams en la serie ‘Más que rivales’.

Estás en la pista y lo primero que aprendes no es a patinar, sino a no desentonar. No es solo un deporte lo que se juega ahí, sino una forma de vida donde equivocarse de gesto puede costar más que perder un partido. El entrenador habla de «sacrificio», el capitán de «familia», el patrocinador de «valores». Y tú, mientras tanto, calculas. Si te pones esa cinta de colores en el stick, ¿te vuelves una distracción? Si te ríes demasiado suave, si la mirada se detiene un segundo más de la cuenta… ¿se nota?, ¿se murmura?, ¿el hielo cruje bajo tus pies?

En el deporte hipermasculinizado, el cuerpo no es solo músculo: es mensaje. No basta con rendir. Hay que rendir como hombre, en el sentido estrecho y rentable del término. Y rentable significa sin preguntas incómodas.

Más que rivales se ha presentado como una victoria de visibilidad queer en un territorio hostil, el hockey de élite profesional: rivalidad, testosterona, cámaras. Y lo es, en parte. Una historia de amor entre dos jugadores en una liga diseñada para que el deseo entre hombres sea un secreto o, como mucho, un rumor, nunca un hecho.

Pero la cuestión no está en el «qué bonito que existan». El punto está en lo que se ve cuando miras la serie con atención: la masculinidad patriarcal no necesita golpear para imponerse; le basta con activar la autocensura. La violencia más eficaz es la que se convierte en disciplina propia: tu propio silencio como prueba de........

© Diario de Mallorca