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Cuando rendirse no es una opción

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19.09.2026

Cuando rendirse no es una opción

El Castillo de Bellver entre la niebla. / B.RAMON

De colofón ahí encima, siempre ha sido una visión constante desde el principio. Le dimos la vuelta, mil veces por todos lados. Detrás los pinares se desvanecen en el Torrent del Mal Pas. Un tiempo cruzabas de Bellver a Génova por tierras de cultivo hoy del todo interferidas por la autovía. El Castell sigue dominando toda la ciudad y sus cambios, el todo y la nada, la bahía entera. Le da la espalda, de tú a tú, ninguneando a na Burguesa. Los cambios se van extendiendo y no se libra nadie, pero nuestro castillo inmutable. Sigue de eterno centinela atento, insobornable y sacudiéndose la arenisca de su erosionada piedra. Tan antiguo como irreverente en su extrema belleza. Única y auténtica joya de la Corona de Mallorca.

La Historia que la hagan los profesionales. Desde Son Espanyolet y con tanto circo nórdico se asoma imponente, místico y fortachón en su insolencia, entre las sencillas y perpendiculares calles del barrio. Se deja ver en Contestí, en Porcel y desde diferentes rincones de Mas y Alzina, ca n’Aires. Las calles del barrio viven su presencia.

De críos y de jóvenes, en el juego o en la moto, la sensación en el recuerdo de hacer vueltas continuamente a este fabuloso pastel de piedra. Hoy la mejor advertencia, que nos sugiere que hay cosas que por los siglos de los siglos no van a cambiar ni por mucho que se esfuercen. Un aviso mineral para efímeros navegantes en su liturgia articulada por la memoria en su soporte.

Un enorme plato azul que se extiende a sus pies perfilando el más viejo y hermoso horizonte mallorquín. La ciudad........

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