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Abrazando el árbol

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Una cigarra con su muda vacía / J. Cano

Esperas que todo pase. Caminas rodeado del frenético canto canicular de ofrenda a la luz, por no decir al fuego. Lafontaine premió, con su buenismo, a las ladronas hormigas su obsesión por el hurto continuo. Si el silencio es real casi las puedes oír correr por la cocina... ¿de dónde cojones salen esas pequeñas y rubias que se paran a hablar en grupo? Las fábulas nacieron, por principio planiano,de las interminables mentiras de los poetas que les atribuyeron «la astucia de las cajas de ahorro»…sin piedad. El mismo autor francés dejó a la cigarra el papel falso del heredero trepa y únicamente interesado en no dar golpe y es que a estas que tienen tan mala fama ya hace semanas que se las puede oír en toda la isla, este año han movido su canto bien pronto, aunque es llegar julio y consolidar el monótono y clásico concierto. Más en los pinares, en la sequedad verde que aromatiza la noche cuando el sol hace unas horas que se ha retirado. Hasta las abejas vuelan sin ganas y hasta su hermoso hilillo de zumbido queda mudo ante la absoluta barbaridad del canto aburrido de la cigarra.

Es el animal del verano........

© Diario de Mallorca