Desde el conuco | FORMACIÓN SOCIAL MORAL Y CIVICA | Por: Toribio Azuaje
“La patria no es la tierra. Sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria”.
Los recuerdos me susurran al oído que hubo un tiempo que en los liceos venezolanos existía una materia que llamaron Formación social moral y cívica. En esas mismas instituciones existían al menos laboratorios de Física, Química, Biología, Ciencias de la tierra, Educación para el trabajo. Eran los tiempos en que los liceos hacían patria. Tiempos en que la tarea de formar ciudadanos, se asumía con un mínimo de seriedad que amerita la construcción de una patria libre, independiente y soberana. Allí se formaron generaciones enteras de ciudadanos que fueron moldeando un país. Muchos de esos jóvenes entregaron sus vidas en las montañas y calles de la patria. Hoy vemos una estela de edificaciones solas y en ruinas, cuando en tiempos pasados sentían el bullicio de una sociedad viva y en constante crecimiento.
Un país no se construye solo con petróleo o con ladrillos, la fuerza de un país está en sus ciudadanos y la de estos en su educación. Podemos permitirnos comparar la educación con el taller donde una sociedad aprende el valor de la convivencia, el respeto, la participación y a defender el bien común como esencia social de primer orden.
Un país puede tener amplias y largas carreteras, altos edificios, hospitales inmensos, universidades en cada municipio, se pueden levantar grandes monumentos, inaugurar obras y empavonar todo de cemento y asfalto. Pero si ese mismo país no forma ciudadanos, se reduce a una casa grande repleta de gente que........
