EL AIRE DE LA MÉRIDA SERRANA | Por: Fernando Chuecos Unda
Por: Fernando Chuecos Unda
El aire de la Mérida Serrana siempre ha tenido la densidad de la neblina y la ligereza de las grandes ideas. Ocurrió en un punto impreciso entre los senderos del Parque Albarregas, justo donde el río susurra historias de agua y el viaducto dibuja líneas en el cielo. Allí, sentado en una piedra que parecía esculpida por el tiempo, Fernando Chuecos Unda repasaba los planos digitales del Master Plan Albarregas Hubs.
El frío de la tarde trajo consigo dos sombras que no proyectaban prisa, sino una intensa luz intelectual.
A la izquierda de Fernando, un hombre de barba blanca y mirada absorta en las texturas de los frailejones examinaba la topografía de la cuenca. Era Antonio Gaudí. A la derecha, con jeans, suéter de cuello tortuga negro y unos ojos que parecían escanear el futuro, Steve Jobs observaba el valle con una sonrisa matemática.
La naturaleza no construye líneas rectas, Fernando dijo Gaudí, su voz sonando como el crujido de las hojas secas. Este valle que has elegido es un organismo vivo. Tu plan no debe imponerse sobre el Albarregas; debe brotar de él. Veo tus Hubs como extensiones de la propia montaña. Estructuras hiperbólicas de conocimiento donde la luz de los Andes entre para iluminar las mentes de tus científicos.
Jobs dio un paso al frente, interrumpiendo con la impaciencia geométrica que lo........
