La conversación como acto de cuidado ConversANDO por el mundo, ConversANDO por Venezuela | Por: Arianna Martínez Fico
“Toda vida verdadera es encuentro”
Todo comenzó en Chile en octubre de 2019. El país atravesaba uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Las calles ardían con miedo, rabia y preguntas que nadie sabía responder. Veíamos como la fractura social se colaba en las plazas y en los lugares de trabajo. Estábamos perplejos y había mucha confusión.
En medio de ese escenario, varios coaches latinoamericanos que compartíamos un chat comenzamos a hacernos una pregunta sencilla y desafiante ¿Qué podíamos hacer nosotros?
Aunque no teníamos respuestas para una crisis de esa magnitud, si teníamos herramientas en común: la conversación y la certeza de que cuando el tejido social se resquebraja, cualquier gesto que ayude a reconstruir la confianza tiene un inmenso valor.
Fue entonces cuando nuestros caminos se cruzaron con Pedro Arellano. Inspirado en las metodologías conversacionales que se habían utilizado para la conversación de pares improbables, nos invitó a mirar la crisis desde otro lugar: crear espacios pequeños donde las personas simplemente se encuentran, se escuchan y comienzan, poco a poco, a reconstruir la confianza.
En esa primavera, bajo el parrón de la casa de Pedro recibimos de su parte, y adaptamos, una metodología sencilla y profunda. Tres preguntas que abrían nuestros corazones apelando a nuestra experiencia individual con la crisis.
Nos vimos contando la historia de nuestros momentos como si fuera un cuento colectivo que traía comprensión y un poco de paz en la turbulencia. Sabíamos que nos íbamos a levantar aunque no supiéramos cómo. Una nueva confianza se iba desplegando: estábamos juntos.
Convocamos un voluntariado de coaches para comenzar a hacer estos círculos de conversaciones y encuentro que llamamos ANDO, de conversando, soñando, amando, cuidando.
Sin saberlo entonces, estábamos dando el primer paso de un camino que, con el tiempo, recorrería otros lugares. La experiencia que comenzó en Chile encontró nuevos sentidos al acompañar comunidades afectadas por atentados en Colombia, durante la pandemia y junto a quienes enfrentaron los devastadores incendios en Chile. En cada uno de esos escenarios descubrimos que, aun cuando las circunstancias cambian, permanece la misma necesidad humana de encontrar un espacio seguro para ser escuchados, reconstruir la confianza y sentirnos acompañados.
Se unieron más de........
