menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Doña Ercilia. La reina de las averiguadoras en Valera / Por Alfredo Matheus

12 0
28.04.2025

Hace 58 años, la calle 16 en Valera, tenía un movimiento social que sorprendía a todos. A las 7 de la noche, las amas de casa decían: “A conversar se ha dicho”, llenándose las aceras de sillas, bancos, gaveras de cerveza, todo lo que sirviera para sentarse y dar inicio a la amena conversa que llegaba a altas horas de la noche, sencillamente porque no había llegado la televisión blanco y negro a nuestros hogares.

Elaboraba unos gustosos pastelitos y una exquisita avena, había momentos en los que, en el negocio, no cabía un alma más. Los jugadores de dominó y barajas hacían apuestas por los pastelitos. El negocio cerraba a la 1 de la madrugada y a las 7 de la mañana ya estaba despachando de nuevo a la clientela.

La señora “Ercilia” residía en la calle 16 con Av. 12. Se ganó una gran fama porque le sabía “la vida a toda la comarca”. Fue bautizada cariñosamente por sus amistades como “La Reina de las Averiguadoras en Valera”. Tenía el don de la conversa, la gente la buscaba para escuchar sus ricas anécdotas e historias que contaba.
¿Usted quería saber qué valerano se había muerto y cuándo era el novenario?, “Vaya pa´ donde Arcilia”. ¿Qué vecino estaba en el hospital casi pelando cacho? ¿Quién se ganó la lotería de animalitos?, “Vaya pa´ donde Arcilia”. ¿Qué muchacha salió embarazada sin haberse casado? ¿Qué pareja se estaba divorciando? “Vaya pa´ donde Arcilia”. ¿Quién se casaba el sábado en la iglesia San José? ¿Qué marido celoso le había caído a golpes a la mujer? ¿Dónde vivía el mejor brujo de Valera, el mejor fumador de tabaco? La respuesta era; “Vaya para donde Ercilia”.

Fue tanto el conocimiento que tenía esta dama sobre el “corre-corre de los valeranos”, si una persona era demasiado averiguadora, los parroquianos manifestaban: “Ahí viene doña Ercilia”… Si monseñor Cardozo en las misas dominicales hablaba y hablaba de las mujeres que iban a misa con vestidos muy llamativos a los ojos de la lujuria masculina, las damas presentes manifestaban: “ay, señor, ya empezó Doña Arcilia”.

En aquella Valera que se fue, a la calle 16 nadie le........

© Diario de Los Andes