De todos…
Creado: 21.03.2026 | 09:24
Actualizado: 21.03.2026 | 09:25
Iglesia de Santa Nonia
Quiero que sea el pregón de todos».
Así de convencido se ha venido mostrando Carlos García Rioja, pregonero oficial de la Semana Santa del presente año, In Tempore Quadragesimae. En una suerte de ‘urbi et orbi’, Carlos, papón hasta la médula, «uno de los nuestros» desde el atril, pone —lo hará, Dm este sábado—el mundo cofradero a los pies de la ciudad, Legionensis ella. Tal cual Mercurio —mensajero de los dioses—, significador de todas las formas de comunicación semanasantera: «Quiero que sea el pregón de todos». De catafalco y oro —en su corazón—, como los antañones maestros del procesional albero, lo que tampoco le impide a nuestro protagonista reservar en él —en su paponil corazón— un hueco, y no pequeño, a las demás cofradías y hermandades: Santa Nonia en el alma, tan presente el ‘Señor de León’. De procesión en procesión, nuestro irrepetible Carlitos, de cortejo en cortejo; de almohadilla repisada en impenitente duermevela; de hombro lacerado y ánimo valiente hasta el último raseo de la procesión… inasequible al desaliento. «Quiero que sea el pregón de todos». Rendirse nunca es una opción, mucho menos en una ilusionante cuaresmal espera como la que este año vive Carlos García Rioja; como Daniela —hermanita que ya apunta maneras en el facistol—, como Javier —hermanito bandera con ambiciones de bracero—, mientras Olga progenitora —¡paciencia infinita!— incluso es capaz de poner un átomo de orden procesional, de organizar las filas: familia de papones, de ‘negros de Santa Nonia’; también de acera cuando la situación lo demanda; de ánimos gozosos al recibo de la ‘flor de puja’, esos pétalos que nos transitan, año a año, de Resurrección a Ramos, de La Morenica a la Semana de Diez Días, por la senda de los sueños… por el secular empedrado de los Cuatro Conventos, por la baldosa tantas veces compartida y el balcón a rebosar. Churros y mistela, torrijas y limonada, escabeche y aceitunas ‘enlutadas’ como la mantilla de las manolas y bacalao rojo como la Clámide… que también el cuerpo es de Dios, y no peca quien lo sustenta para las ‘tiradinas’ procesionales, para mantener inhiesta la puja y el raseo acompasado… ¡ «Arriba, Hermanos!, que llevamos al Señor sobre los hombros. Enseñanza de nuestros mayores, tradición de todo un pueblo… ¿verdad, Pregonero? Ya era hora, y es ahora. ¡
«Mucha mierda»… Pregonero!
