Cosas de humanos
Creado: 21.04.2026 | 06:00
Actualizado: 21.04.2026 | 06:00
No es por ser aguafiestas, a mí también me fascinan los viajes espaciales y su desafío científico, pero —insisto— además me pregunto qué se podría haber arreglado aquí abajo con tantos millones gastados ya solo en prender la mecha. A muchos nos inquieta pensar qué estarán tramando liar allá arriba los cuatro malos y sus suplentes. Ufff. Pero esto del futuro viene de muy atrás. Ya en siglo II de nuestra era, Luciano de Samosata escribió Historia Verdadera, en la que imaginaba un viaje a la Luna, la primera novela de ciencia ficción. ¡Toma del frasco, Julio Verne! Me fascina el cosmos, soy fan de nuestros dos paisanos astronautas… pero recelo del imperialismo de altura. También la catapulta empezó siendo un innovador sistema de transporte de viajeros, y ya ven en lo que ha ido evolucionando. Una vez fastidiado el planeta propio, ¿ahora vamos a por los ajenos? Más uff. Por edad, no llegaré a ver pisos turísticos en la Luna, pero los habrá. Y eso no será lo peor. Tampoco quiero protagonizar una secuela de La Guerra de las Galaxias. Como vengo advirtiendo, si en la Luna han descubierto algo no van a contárnoslo, como quien te cuenta su veraneo en Cercedilla. Han hablado de un misterioso mal olor en la nave… lo achacaron a las cañerías. Ya, sí, pero ¿las de quién? Me inclino porque fueron las fabes en píldoras. En fin, que no vieran por allí arriba a Segura promocionando Torrente, presidente era lo previsible, ¿no? Cuéntame un alto secreto, pero sin tachar lo interesante. Por ejemplo, que traman los cuatros malos. Uff.
El de la corbata pimiento morrón declaró: «Estamos de vuelta en el negocio de enviar astronautas a la Luna y hacerlos regresar sanos y salvos». Observen: «Negocio». ¿Soy aguafiestas galáctico si exijo que la Tierra fisrt? Todos, claro. Erradiquemos antes —insisto— la pobreza, salvemos los océanos, frenemos el cambio climático… Salvemos al amor.
¿La misteriosa peste a bordo era un fallo de cañerías? Eso se lo cuentan al toro de Osborne. En una nave espacial, no solo los bostezos han de sonar más estridentes. En fin, cosas de seres humanos. Elemental, mi querido Armstrong. Luciano con tal material hubiese escrito «2026, una odisea cómica del espacio». Y en verso.
