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Jerez 1950: Juan P. Domecq, Ignacio Soto, Manuel Vergara y Vicente Fernández de Bobadilla

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18.03.2026

18 de marzo 2026 - 05:28

Sin temor al equívoco puedo asegurar a pies juntillas que el año 1950 supuso para Jerez intramuros un antes y un después en según qué avanzadilla social. Los jerezanos sostenían la urdimbre familiar de los habitantes de los más puros pueblos de Andalucía y -en paralelo- la distinguida elegancia de quienes se sabían hijos de ciudades de postín. Rescato la mención de Camilo José Cela alusiva a los preclaros vecinos de cada bendita tierra: “reconocemos nuestro paisaje y no nos desperdigamos”. La acción y reacción del costumbrismo de cada día del Señor aportaba lo suyo. Caigamos de pie sobre la actualidad del fin de semana del sábado 11 y domingo 12 de marzo. Los cofrades se afanaban en los preparativos propios del tiempo de vísperas. Descontando las horas: sumando impaciencias: relativizando -o no- las predicciones meteorológicas.

El sábado 11 visitó Jerez el gobernador civil de la provincia y jefe provincial del Movimiento, Carlos María Rodríguez de Valcárcel, para presidir el acto de la imposición de la Cruz de Alfonso X el Sabio a Juan Pedro Domecq Díez. Fue atendido, en primera instancia, por el secretario de la Unión de Hermandades, Manuel Martínez Arce, a quien le comunicó que, correspondiendo a la petición solicitada en su día, hacía gustoso un donativo de quince mil pesetas para así sumarlo a la aportación del Ayuntamiento. Igualmente participó que, si sus ocupaciones lo permitían, se trasladaría a Jerez para presenciar los desfiles procesionales de las cofradías del Lunes Santo, el Jueves Santo y la Madrugada del Viernes Santo.

Rodríguez de Valcárcel tuvo un amplio y distendido cambio de impresiones con el directivo de la Unión de Hermandades Ignacio Soto Domecq. También con los cofrades Ignacio Muñoz Aycuens y Ángel González de la Peña Reyes. Durante toda la semana se celebró en la ermita de San Telmo el Quinario al Cristo de la Expiración. El domingo 12, a las nueve y media, misa solemne de comunión general con fervorín a cargo del párroco de San Miguel Rafael Rodríguez González. Ídem en la Hermandad del Huerto y su Quinario predicado por el orador reverendo padre Bienvenido Arenas, O. P., prior del convento de San Jacinto, de Sevilla. Este mismo domingo dio comienzo en la Capilla de San Juan de Letrán el tradicional septenario en honor a Jesús Nazareno con predicación del superior de los Padres Misioneros del Corazón de María reverendo padre Serafín del Río, de la residencia de Sevilla. El lunes 13 principió el septenario de la Hermandad de los Judíos de San Mateo (los sermones: reverendo padre Antonio Valtuille, rector del colegio franciscano del Santuario de Regla). La Yedra y el Prendimiento repartían sus túnicas en las respectivas Casas de Hermandad.

Los literatos, los poetas en potencia, los aspirantes a escritores mostraron todos -sin excepción ninguna- sumo interés a resultas del concurso a la sazón organizado por el Consejo Regulador para buscarle un nombre al coñac español. A diez mil pesetas ascendía el premio. De otro lado, la Compañía Hispano-Argentina, que actuaba por lo común en la calle Porvenir, tuvo el gesto de trasladarse al Sanatorio de Santa Rosalía y, de este modo, proporcionar un divertido rato -de distracción y evasión- a los niños enfermos que, desde sus pequeñas camas, luchaban contra leves lesiones algunos y contra enfermedades de más consideración otros. Los profesionales del teatro evidenciaron así “su corazoncito”. En la tarde del sábado, y ante el párroco de San Pedro, Anselmo Andrades, firmaron su contrato de esponsales la señorita Blanca Ivison y de Arcos y Vicente Fernández de Bobadilla y González-Abreu. Testificaron el acto, por la novia, su hermano Álvaro Ivison y de Arcos y Manuel Vergara Lassaletta. Y, por el novio, el marques de Villarreal y Burriel Ramón García-Pelayo y Trevilla y Juan P. Simó y Fernández de Bobadilla. El acto tuvo carácter netamente familiar. A las seis y media de la tarde del arriba mencionado domingo 12 fue conducido al cementerio Nuestra Señora de la Merced el cadáver del ángel Isabel Medina Orihuela, fallecida el día anterior a los 12 meses de edad. Su padre Pedro Medina Romero, abuela, tíos, primos y demás familia rogaron la asistencia a las exequias en San Dionisio. Vivía en calle Évora 24. Suplicó Manuel Salido de Cal.

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