Grandes señales había
12 de agosto 2026 - 03:05
Anteayer, a última hora de la tarde, el cielo se tiñó de un lúgubre color cárdeno y el aire olía a cenizas y a madera quemada. Había un gran incendio en Niebla –que todavía sigue, ay– y de pronto los lentos crepúsculos del verano perdieron su transparente claridad y cobraron ese tono ominoso –adjetivo que le gustaba mucho a Lovecraft– que no presagiaba nada bueno. La gente, en la calle, levantaba la vista. “¿Qué está pasando?”, se preguntaba inquieta. Algunos sabían que había un incendio, pero la gente que lo ignoraba estaba intranquila o incluso muy preocupada. “¿Esto qué es? ¿Qué demonios está pasando?”. Y era normal hacerse la pregunta. Nuestra vida, por fortuna, es tan rutinaria, tan predecible –por fortuna, repito–, que nos cuesta mucho asimilar un cambio que lo........
