menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Tiempo parado

7 0
29.03.2026

29 de marzo 2026 - 03:08

Dice Bambino en una de sus composiciones más celebradas que el tiempo no existe, que por culpa del tiempo no te pongas triste. Y aunque la palabra de Bambino va a misa -hay mucha más verdad en una canción suya que en cualquier consejo de ministros- nos encontramos ante un concepto, el temporal, que admite discusión y que ha estado en el centro del debate filosófico por siglos. Desde luego, por el reloj de Miguel Vargas Jiménez, que así se llamaba el de Utrera, no ha pasado el tiempo. Los nuestros, que son otro cantar, estrenan hoy cambio de hora. ¿Otra vez? Sí, otra vez. Aunque esto de los horarios de temporada, la agenda de verano e invierno, las manecillas y el segundero tiene poco que ver con los designios del tiempo y mucho con la obsesión del ser humano por medir incluso lo que no vemos. Un buen método, por cierto, para medir la estupidez es poner últimamente cualquier telediario. Pero esa es harina de otro costal.

Platón describió el tiempo como una imagen móvil de la eternidad, y Kant decía que en realidad se trata de una estructura mental que nos permite organizar la experiencia. La literatura y el cine, por su parte, nos han regalado innumerables obras, piedras preciosas, pasajes para recorrer el espacio-tiempo sin mover los pies del suelo. ‘Interstellar”, de Cristopher Nolan, por citar una que es abrumadora y bella a partes iguales. Su banda sonora te conmueve, te agita, te lleva. En realidad, viajar en el tiempo no es tan difícil. Todos sabemos que una canción o una fragancia es capaz de transportarnos a cualquier capítulo de nuestra vida, por muy pretérito que sea.

Otra cosa muy distinta es detener el tiempo. Son palabras mayores. Hay pocas oportunidades para congelar un momento, pero en estos días seguro que vamos a poder vivirlo. Nuestra Semana Santa tiene la llave. Cristo Rey citándose con el sol a las puertas de la Escuela de San José, la Cena estrechando con su perfume la Tornería, el campanil de Capuchinos que anuncia al Señor crucificado la tarde del Martes Santo, la Amargura derramando el cielo sobre cada adoquín de la plaza de las Angustias; una oración a la Lanzada por Carpintería Baja, el Nazareno iluminando la Noche de Jesús, la Yedra que colorea la mañana de las mañanas, el Cristo y nada más que el Cristo. Hoy es Domingo de Ramos, empieza todo de nuevo y, paradójicamente, se va a parar el tiempo.

También te puede interesar

Las mochilas de María Jesús

El desplome de turistas extranjeros en febrero lastra la actividad hotelera en Jerez

Carmen Doorá: “Los proyectos de flamenco más vanguardistas están liderados por mujeres”

La Fundación artística Alfonso Arana abre en Jerez su segunda sede en Europa


© Diario de Jerez