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Este 8M nos vemos en la calle

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07.03.2026

Cada 8 de marzo las calles se llenan de pancartas, de voces y de memoria. No es una celebración. El 8M es un día incómodo, necesario, que vuelve cada año para recordarnos lo que todavía duele. Un día de denuncia, de rabia colectiva y de reivindicación. Y este año, otra vez, llegamos con demasiados nombres en la memoria.

En poco más de dos meses, diez mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas. Detrás de la cifra hay nombres, historias que se quedaron a medias, familias que ya no son las mismas. Y un vacío que no se puede contabilizar. Aquí, en Ibiza, seguimos pendientes de una mujer que continúa en la UCI después de que su marido intentara matarla.

Pero el machismo no vive solo en los titulares más terribles. También está en lo cotidiano, en esas pequeñas escenas que muchas mujeres reconocemos sin esfuerzo. En quienes terminan su jornada laboral y empiezan otra en casa, cargando con la mayor parte de los cuidados. En los comentarios que parecen inofensivos, pero pesan. En ese gesto casi automático de mirar hacia atrás cuando volvemos solas de noche. O en el bar, cuando es a tu marido a quien le ponen la cerveza, aunque haya sido él quien ha pedido un refresco.

Está en la brecha salarial que sigue castigando a muchas trabajadoras. En las jóvenes que todavía sienten que deben demostrar el doble que sus compañeros para que se las tome en serio. En las madres que ven cómo su carrera se ralentiza o se detiene. En las mujeres mayores que dedicaron su vida a cuidar de otros y hoy sobreviven con pensiones mínimas.

Todo esto también es machismo. Aunque a veces nos digan que exageramos.

Por eso el 8M sigue siendo necesario. Porque es una llamada a no acostumbrarnos. A no normalizar lo que sigue siendo injusto. A señalar lo que todavía falla y a exigir cambios reales.

Este domingo nos vemos en la calle. Porque hay mucho que denunciar. Mucho que transformar. Y porque los derechos que hoy tenemos nunca han sido un regalo: siempre han sido fruto de la lucha.

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