Me voy a gentrificar de Ibiza a Logroño
Turistas con maletas / Jesús Hellín
Fin de semana en Logroño. Una ciudad preciosa, ambientazo de tapeo, gastronomía espectacular, buena gente y hasta buenos bares de rock and roll, que es una forma bastante fiable de medir la salud espiritual de una villa. En las horas punta se hace difícil pasar por la archifamosa calle Laurel, pero por tabernas y restaurantes no será.
¿Qué más se puede pedir? Pues parece que muchos logroñeses, como tantos habitantes de lugares bendecidos por su atractivo, están hasta las narices de su éxito. Y de eso........
