Cuando limitar resulta esencial
Vista aerea de Ibiza. / Guillermo Sáez
Las Pitiusas se encuentran sumergidas en un modelo que, por desgracia, ha venido confundiendo libertad con desregulación, crecimiento con acumulación y éxito con saturación. La retórica empleada hasta ahora por algunos sectores de «motor económico» ha servido, principalmente, para posponer cualquier debate sobre límites, mientras la realidad material —vivienda inalcanzable, servicios públicos al borde del colapso y recursos naturales sobreexplotados— ha superado cualquier previsión, pero ahora se evidencia que el modelo que hemos normalizado no solo es ecológicamente insostenible, sino que socialmente se ha convertido en una problemática que es urgente resolver.
Vivimos en una isla que, tal como está diseñada en la actualidad, parece no estar planificada para la vida de su población, sino que desde hace tiempo el modelo económico en unión con las políticas públicas se ha enfocado para maximizar la capacidad de recibir flujos crecientes de visitantes, llegando incluso a comprometer su propia resiliencia. Esto supone un gran problema que es urgente resolver y que, por desgracia, vemos como la mayoría de gobernantes no han adoptado medidas eficaces para tal situación.
De la mitología del éxito a la negación del límite
Ibiza como isla ha sido expuesta como un laboratorio de estilos de vida y como escaparate global, pero nunca se ha abordado que se trata de un territorio finito con........
