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El 8M no es un día de color rosa

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10.03.2026

Me chirría que las camisetas de una carrera del Día de la Mujer sean rosas. De todos los colores posibles, elegir el rosa para un acto que se celebra justo el día en que se reivindica la igualdad y se denuncia la violencia de todo tipo contra las mujeres es una decisión muy cuestionable. El rosa simboliza lo femenino, pero con toda la carga negativa de nuestra socialización/adiestramiento para ser lo que la sociedad nos dice que debemos ser las niñas, las adolescentes, las mujeres: mulas de carga que tenemos que asumir nuestra condición secundaria en la sociedad con resignación y una sonrisa. Tanto en el espacio público como en el ámbito privado. Esos mandatos de género que son nuestra propia mordaza/mortaja y que tenemos tan interiorizados que son el mejor instrumento de control. El rosa no tiene la carga reivindicativa y de lucha que tiene el morado, color de rabia y resistencia, de trinchera y rebelión ante la injusticia que representa la violencia contra las mujeres, en todas las formas que podamos imaginar. Violencia física, sexual (incluida la prostitución), brecha salarial, ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad, menos oportunidades laborales, la carga de los cuidados y la intendencia doméstica sobre nuestras espaldas.

El rosa es el color cursi por antonomasia, la marca que ponemos a las niñas, ya desde bebés, para indicar vulnerabilidad, fragilidad, sometimiento a una dictadura estética, la obligación de agradar a los demás. Es un buen ejercicio observar en un parque cómo van vestidos los niños y las niñas: ellos, cómodos para trepar por los columpios y destrozarse los pantalones; ellas, con vestidos, faldas, zapatitos que dificultan sus movimientos y cuya función es que estén «bonitas» y tengan cuidado de no mancharse. Desde que en el momento de nacer las rodeamos a ellas de rosa, ya estamos imponiendo un modelo de ser niña, adolescente, mujer, sumamente tóxico y perjudicial para ellas.

Así que el rosa es político, igual que el morado. El 8M no es un día de color rosa: recordemos lo que se reivindica y no lo vaciemos de sentido con marketing de grandes almacenes. Para eso ya está el día de la madre, para felicitar y regalar flores. El Día de la Mujer debe ser una jornada de lucha, no lo olvidemos. No tiene nada de rosa.

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