Abolir la prostitución, una cuestión de derechos humanos
Abolir la prostitución es una cuestión de derechos humanos. Ahí es donde hay que poner el foco. Igual que no se puede comprar un riñón, por mucho que el propietario quiera y apele a su libertad de vender un órgano suyo, no se debería poder comprar un cuerpo ajeno para hacer con él lo que te dé la gana. Los que participan en el comercio de mujeres como objetos sexuales, tanto proxenetas como puteros, las despojan de todos sus derechos y los pisotean, por tanto su conducta debería estar penada. Ahora mismo, el proxenetismo sí es un delito,........
