Dos de mantecado
Floraba en el aire de las mañanas la chiringa; yo sacudíame el malcontento en las pocetas del otrora lujoso Copacabana.
Nadábamos allí hasta un día en que me estrallé con la gramática llana.—Pinta de chocolate, isla soberana me trajiste del carrito del
helado. A abismo histórico caí compelida por el tirano y talsoñé helado hasta........
