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Montero, un pésimo comienzo

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27.03.2026

27 de marzo 2026 - 05:30

ENTRE las muchas razones que propiciaron la segunda victoria electoral de Donald Trump destacó la animadversión (por no decir directamente odio, sin h) que sentían las clases populares norteamericanas hacia las élites progresistas. Hillary Clinton o Kamala Harris, que tanto gustan en las tertulias españolas situadas en la orilla correcta de la historia, eran vistas como brujas globalistas, ensimismadas en el lujo del superpoder, políticas que despreciaban la grasa y el estiércol de los obreros y granjeros de la Norteamérica profunda.

María Jesús Montero nunca ha sido una barbi-ministra. No desde luego al estilo de Yolanda Díaz, que vive en una permanente pasarela woke donde se mezclan los modelitos y los viajes chachis con la verborrea izquierdista. Más bien, Montero practica un cierto populismo fonético e indumentario con el que muchas andaluzas de las clases populares se pueden sentir identificadas. Por eso no se puede comprender su desastroso discurso de inicio de campaña, quizás el peor de la historia electoral española, que probablemente se estudiará en las facultades de Ciencias Políticas en el futuro, como en la academia militar soviética se analizaba el cruce del Ebro por el ejército de Modesto.

No vamos a incidir en una intervención cuyos resúmenes llevan un par de días circulando y en la que vimos a una candidata sobrada y torpe. En sus momentos más surrealistas, Montero, además de declararse como “la mujer más poderosa de la democracia”, se presentó como una caritativa mártir que ha sacrificado una brillante trayectoria en Madrid para salvar a Andalucía de las garras de la derecha. Ya no cuela, porque Juanma Moreno más que garras tiene manos de fina manicura que a muy pocos ofenden o dañan.

Montero, para completar el desatino, usó el comodín de la mentira cuando dijo que el presidente de la Junta prevé implantar el copago sanitario. Sabe que es falso, pero lo dijo, y se quedó tan contenta. ¿Intervendrán los cazadores de fakes del Gobierno? Es curioso cómo aún hoy aguanta el consenso de que a los políticos se les permite mentir y hacer promesas falsas en campaña. Hay que prepararse, porque viene un tsunami de trolas en los próximos días. Esa sí que es una ola, y no la de la “ultraderecha”.

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