Palabras incómodas
El telediario es el hogar de los desastres. Da igual el momento o la época del año, da igual la hora o si el día es festivo o laborable, da igual la cadena o la voz que lo dirija, siempre está lleno de desastres. Lo raro es lo otro. Lo raro es llegar a casa corriendo y encender la tele para informarme del mundo y disfrutar de la comida, mientras saboreo las noticias y el postre echada en el sofá. Eso es lo raro. Porque a nadie le gusta oír que el mundo está lleno de problemas, de miserias, de mentiras, de tormentas, de muertos, de locuras, de peleas, de guerras pasadas, presentes y futuras que se agendan como si formaran parte de la cotidianidad. El lenguaje que habita las noticias es de un belicismo que da miedo y, sin embargo, asumimos ese campo semántico como si fuera lo normal, como si no hubiera otra manera de nombrar el mundo. Durante esos treinta minutos que duran las noticias nos habituamos a las bombas, la violencia, los misiles, las guerras, las milicias, los soldados, los conflictos, los........
