El fiado
El fiado, en Canarias, fue una costumbre convertida en tradicional con el paso de los años, por la que usted hacía una compra en una pequeña tienda de ultramarinos (mejor llamadas ventas), lo dejaba apuntado en la libreta del comerciante y pagaba cuando podía, generalmente en tiempo de cobranza de jornales.
Los comercios locales usaban este método como una red de apoyo mutuo para ayudar a las familias vecinas a sobrevivir en épocas de escasez. La confianza vecinal era requisito ineludible y el fiado se basaba en la palabra y la relación cercana entre el dueño de la venta y los compradores del lugar.
Mi abuelo Pepe tenía una venta en San Miguel de Abona y recuerdo perfectamente que fiaba, con absoluta solidaridad, y, por supuesto, con el cumplimiento leal de vecinos particularmente serios. Recuerdo a una señora muy amable que pedía: «Apúntemelo, Don Pepe, que el viernes se lo pago». Mi abuelo cogía el lápiz, que normalmente tenía sujeto detrás de la oreja,........
