Tres minutos de amor y una pistola humeante
Hasta que han empezado las llamas de verdad este verano en Andalucía, por desgracia, con víctimas mortales, veníamos de la refriega política incendiaria. En el barro y la ira. Ha sido Trump, el más bronco de todos, el que sorprendió en Ankara pronunciando la palabra “amor”.
Y lo hizo, contra todo pronóstico, para referirse a los socios de la OTAN y, en particular, a la “maldita” España y al “terrible” Sánchez del no a la guerra, a las bases y al 5% de gasto en Defensa. Dada la diabólica diáspora de la realidad en que se sitúa la oposición española -capaz de boicotear en el Senado el tratado de amistad con Francia por mezquindad partidista-, se ha jaleado mucho al Trump contrariado con Sánchez, pero ni media palabra de la luna de miel.
Cuando Biden era presidente, hace cinco años, en Bruselas, en otra cumbre de la OTAN, la oposición y sus terminales mediáticas se burlaban de los 29 segundos de diálogo de paseíllo entre el demócrata americano y el socialista español tras la foto oficial. Como luego se hicieron amigos, y era Biden el que iba detrás de Sánchez por los pasillos buscando conversación, la oposición cambió de tema. Si Trump, que no está bien -su comportamiento errático y los cambios de humor en esta cumbre no emiten........
