Al calor del sanchismo
El verano es un paréntesis en el tiempo, lo cual le viene mal al PP en plena ofensiva para un adelanto electoral. La cúpula de calor enerva los ánimos, recalienta los bulos y afloran instintos perturbadores.
Los 40 grados en Europa son el más elocuente desmentido del negacionismo climático. En Francia, tras una avalancha de muertos por calor, creen que en España convivimos mejor con el sofoco y nos piden consejo, pero un dogma ultraconservador amenaza tomar las riendas de este país, hacer caso omiso al fenómeno y convertir el verano en una estación suicida. Alemania ha visto derretirse las vías de los tranvías en Leipzig. Este verano es un grito de Munch de la naturaleza sobre un fondo de cielo rojo sangriento que describe el intenso bochorno. Un sentimiento de ira social recorre el continente.
Pero ya digo que la España que viene es un país que pasa. En Andalucía, Vox critica el “fanatismo climático” y entra en el Gobierno de Juanma Moreno Bonilla (PP), ya cautivo, con el freno puesto al Pacto Verde Europeo y las políticas ambientales, sin una gota de sudor. PP y Vox, la alternativa, viven en otro planeta. Y sus ideales ardientes lo reflejan.
Somos un........
