Ley de cuidados paliativos: no es una opción es una obligación
El derecho a una muerte digna y el testamento vital, son las dos “columnas” importantes dentro de un estado democrático y de derechos que nos hemos dado todos y que hay que cumplir.
Una sociedad que ha conseguido y aprendido a prolongar la vida de forma eficaz, gracias a muchos factores y uno de ellos son los extraordinarios avances médicos (calidad de vida). La esperanza de vida en nuestro país para la mujer es de 86,23 años, la más longeva del mundo. Logro sociosanitario de primer orden que hay que completar sin duda con una ley de cuidados paliativos.
Pero sin duda siguen existiendo asignaturas pendientes de forma injustificada y una de ellas es garantizar una muerte digna como derecho fundamental.
Dentro de este derecho, una parte importante son los cuidados paliativos, destinados principalmente a aliviar el sufrimiento físico, emocional y psicológico de las personas enfermas con enfermedades graves a veces incurables. Por cierto, que sigue siendo un derecho desigual, casi un privilegio en muchos lugares.
Cada año, miles de ciudadanos (pacientes), enfrentan el tramo final de sus vidas con dolor evitable y sin acompañamiento adecuado. No se trata solo de medios, sino de humanidad.
El fin de las necesarias (obligatorias) unidades de paliativos, no busca acelerar ni retrasar la muerte sino mejorar la calidad de vida hasta el último momento.........
