Qué bien, hay elecciones
31 de marzo 2026 - 03:10
Moreno Bonilla ha convocado elecciones en la fecha que más le conviene, como es natural: después de los fastos de Semana Santa y de la Feria de Abril, y con el Rocío a las puertas. Es decir, cuando la gente se siente más optimista y propensa a votar al que está en el poder, si bien esta vez la guerra de Irán puede trastocarlo todo con el alza de los precios y la inseguridad consiguiente. En su haber, Moreno Bonilla puede exhibir bien poco. Ha deteriorado la Sanidad Pública hasta extremos nunca vistos y beneficiado a la privada como nunca. Ha hecho lo mismo con la Dependencia, entregada a terceros, escasísima de personal y de aplicación tardía tras farragosos trámites administrativos, hasta el punto de morir posibles beneficiarios antes de llegar a serles aplicada. Y, sobre todo, ha permitido que los cribados de cáncer de mama y cérvix hayan dado lugar a numerosos errores y dilaciones e incluso a la muerte de algunas mujeres. En vivienda, el mayor problema actual en la sociedad andaluza, no ha hecho nada. Pero nada de nada. Los servicios públicos, con Bonilla, se han deteriorado notablemente. El liberalismo aplicado en Andalucía ha sido nocivo para la gente. Con este currículum lo más probable es que el PP pierda votos por un tubo y que la mayor parte de esos votos de derecha vayan a Vox. Se reproducirá así la situación de Extremadura, Castilla-León y Aragón: la extrema derecha tendrá la llave del gobierno.
¿Y qué hace la izquierda para remediar esto? Nada. Dividirse, como siempre. Se robarán votos unos a otros sin ningún resultado operativo. Viven mejor frente al poder que dentro del poder. Tras las pancartas que decidiendo y resolviendo en las consejerías de la Junta. Lo más lógico, lo pragmático, hubiera sido hacer causa común sobre unos cuantos puntos programáticos y en torno al PSOE. O al menos en torno a Sumar o Podemos. Pero no. Van por libre, con sus ideales utópicos bien altos, ofreciendo unos máximos hoy por hoy inalcanzables y sin bajarse del tiquismiquis ideológico ni lo más mínimo. Es decir, no tienen nada que ofrecer que sea útil para los electores y los colectivos. Son, si lo hacen así, comparsas en el gran teatro electoral andaluz que dará la comunidad, otra vez, a la derecha. Solo que ahora acompañada por la extrema derecha.
¿Qué va a generar todo esto en el electorado de izquierdas?: una gran abstención. Para ese viaje no hacen falta alforjas.
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