¿Alguien tenía que hacerlo?
1.
nte la captura-secuestro de Maduro, en flagrante violación a la soberanía venezolana, por una parte, y ante el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, también por fuego norteamericano, por otra, y replicando las reacciones internacionales en contra de Donald Trump -su autor intelectual- ambas personas dijeron: “alguien tenía que hacerlo”.
2.
La afirmación tiene su sustento.
Eran tales las atrocidades cometidas por ambos personajes que urgía una acción determinante y firme para acabar con sus tropelías.
El venezolano, además de encarcelar a disidentes, logró que casi nueve millones de sus paisanos -más del 25% de la población- emigraran huyendo.
Su riqueza se calcula en los 3,800 millones de dólares.
El iraní castigaba a sus opositores con azotes y prisión, llevando a algunos hasta la muerte.
De su trato con las mujeres, ni hablar.
Amasó una fortuna de 95 mil millones de la misma moneda.
3.
Se explica, entonces, el hartazgo de personas sensibles ante las injusticias, y su deseo de que se encontrara una solución radical, capaz de liberar a ambos pueblos de sus respectivas tiranías.
Pero:
¿No existen organismos internacionales a los que se puede acudir, para reclamar su apoyo y acabar con estas dictaduras?¿No hay medios legales que, usando la fuerza si es necesario, pero como último recurso, pudieran incidir en un cambio de régimen?¿Es necesario que, de manera intencional o accidental, se bombardee un colegio de niñas causándoles la muerte?4.
Es curioso: sí tenemos instituciones globales que buscan, precisamente, promover la paz en el mundo y evitar este tipo de medidas.
Solo dos ejemplos: en 1945 se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al acabar la segunda gran guerra, y buscaba mantener la seguridad y la colaboración entre las naciones.
Y en 1948 apareció la Organización de Estados Americanos (OEA), que tenía como objetivo la promoción de la democracia, la seguridad y la resolución pacífica de conflictos en todo el continente americano.
