El futbol no es para amarguetas
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No les gusta el futbol porque menosprecian las emociones espontáneas que son ajenas a la política, de la misma manera que deploran la poesía y las canciones que no asumen un “compromiso con el cambio social”.
Desde luego hay personas que aborrecen el futbol porque les parece absurdo, como fue el caso de Borges, Wilde o Umberto Eco.
Y en nuestro país, Carlos Monsiváis y Otto Granados, por ejemplo.
Pero la aversión de nuestros actuales gobernantes a ese deporte viene de una formación política que les enseñó que “el futbol es el opio de pueblo”.
Fueron educados en la escuela política del resentimiento.
Y como prácticamente todo lo miden -ahora que están en el gobierno- en función de la rentabilidad electoral, deben estar arrepentidos de culpar a Enrique Peña por traer el Mundial a México y que la presidenta no haya asistido a la........
