Comunicar para gobernar: La confianza no se construye con discursos, se construye con credibilidad
A lo largo de esta serie de artículos hemos analizado distintas competencias que deberían ayudarnos a evaluar a quien aspire a gobernar Nuevo León.
Hoy llegamos a una que atraviesa prácticamente todas las anteriores.
La capacidad de comunicar.
Pero no me refiero solamente a hablar bien, dominar un escenario, tener presencia frente a una cámara o conseguir miles de seguidores en redes sociales.
Todo eso puede ser útil para ganar una elección.
Gobernar exige algo diferente.
Construir confianza.
Y ésa quizá sea una de las tareas más difíciles de cualquier gobierno.
Porque la confianza no se decreta, no se compra, no puede imponerse y tampoco puede construirse únicamente mediante publicidad.
Se gana lentamente.
Decisión tras decisión, resultado tras resultado y verdad tras verdad.
Un gobernador necesita comunicar porque gobernar implica explicar permanentemente qué está ocurriendo, qué decisiones se están tomando, por qué se están tomando, qué resultados se esperan, cuánto costarán y cuánto tiempo requerirán.
Y también explicar cuando las cosas no salen como fueron planeadas.
La comunicación pública, entendida de esta manera, deja de ser solamente una herramienta política y se convierte en una responsabilidad de gobierno.
Porque una sociedad bien informada puede comprender incluso decisiones difíciles.
Una sociedad que desconfía de su gobierno puede cuestionar hasta las decisiones correctas.
Ahí encontramos una diferencia fundamental.
Popularidad y confianza no son lo mismo.
Un gobernante puede ser popular porque comunica bien, porque tiene carisma, porque domina las redes sociales o porque ha construido una narrativa atractiva alrededor de su administración.
Pero la confianza exige algo más.
Exige congruencia.
Que lo que se dice corresponda con lo que se hace.Que los datos........